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¿Quiénes somos?

Somos una sociedad familiar asentada en el corazón de la región agrícola argentina, de donde obtenemos los mejores ingredientes para producir helados y productos lácteos de alta calidad. Esta rica región nos provee de leche de tambo, frutas frescas y azúcar pura para elaborar helados y postres helados naturales, nutritivos y deliciosos.

Podemos brindarle información acerca de nuestra tecnología, capacidad de producción y almacenamiento, y la forma profesional en que encaramos nuestro trabajo. También disponemos de un listado de todos los productos que podemos elaborar para Ud.

Nuestra historia
A fines de 1959, en el pueblo de Santo Tomé, el joven matrimonio de Moisés Carballo y su reciente esposa Elvira Guidotti, compraron una pequeña pero moderna fábrica de helados a un inmigrante balear, de la localidad mallorquí de Manacor, Don Bartolome Mascaró, que deseaba retirarse y les enseñó el maravilloso oficio al que dedicarían su vida. Funcionaba bajo el nombre de fantasía de “Acelita”, diminutivo con el que su pequeña niña se nombraba a sí misma… Gracielita.

El local, ahora alquilado a su anterior dueño, consistía en un pequeño mostrador conformado por 2 congeladores con motor compresor eléctrico de circulación de salmuera sobre tubos de acero galvanizados, y una máquina fabricadora modelo Espátula-Mágica marca SIAM en un extremo capaz de producir la entonces friolera de 10  kg. de helado por hora.

El hijo menor de Don Bartolomé, Julio, trabajó durante su juventud elaborando y repartiendo helados y custodiando celoso el pequeño patrimonio de entonces. Con el fruto de su trabajo estudió y gestionó su título de Contador Público Nacional. Hoy es, para orgullo de la firma, el síndico responsable de la sociedad, y custodia las finanzas y el patrimonio con la misma eficacia de aquellos tiempos.

En su segunda temporada al frente del negocio, Moisés incorporó una nueva y mas moderna máquina de la marca, la Giro-Espátula, cuya capacidad producción aumentaba la manufactura en 16 Kg la hora de trabajo. El técnico consagrado al funcionamiento y mantenimiento de semejantes máquinas tecnológicas era Don Pedro Giraudo, quien debía custodiarlas con la minuciosidad de un médico.

En su noble ambición de progresar, y a medida que aumentaban los miembros de la familia, trabajaron acodados arduamente hasta que, por necesidades operativas y comodidad, en 1969 mudaron su ya impuesto emprendimiento a la esquina sudeste de la intersección de las calles 25 de Mayo y Alte Brown de la ahora pujante ciudad de Santo Tomé. En el proceso de renovación, adoptan el distintivo definitivo de helados “Veneto” en alusión a la selecta y concurrida vía romana “Vittorio Veneto”, desde donde el helado se popularizó en occidente por aquellos tiempos, conocida como la “calle de las heladerías”.

Para optimizar los ingresos debido al tenor estacional de la faena, Moisés fabricaba y distribuía helados y postres helados al por mayor en locales, comedores y restaurantes, y con el claro objetivo de posicionarse a nivel regional, abrió sus primeras 2 sucursales en la ciudad de Santa Fe, en los locales alquilados de F. Zuviría 4958 y Mendoza 2738, que funcionó muy exitosamente también durante el invierno como “Whiskería Veneto” a lo largo de 2 lustros.

En 1971, con la zona convertida en un polo de ofertas gastronómicas con la heladería como referencia, reciben en el local la visita de Don Rafael Pagani, viajante vendedor de la firma “Fripack”, del grupo Arcor, que, con licencia de la italiana Mark, intentaba sin suerte y en camino de regreso a su Córdoba original, colocar a modo de prueba el prototipo de la primera máquina de congelamiento de mezcla discontinua horizontal de alto rendimiento, la chanchita DC5, capaz de producir la gigantesca cantidad de 6 kg de helado en… 10  minutos.

Don Fulvio Pagani, fundador de la empresa Arcor, recomendó a Rafael que visitara a Moisés para ofrecerle la revolucionaria máquina financiada, a quien conocía porque fue su primer viajante distribuidor de golosinas en el litoral y la mesopotamia. Moisés accedió a utilizar y exponer el funcionamiento convirtiéndose en el pionero absoluto en la República Argentina en fabricar helados a gran escala.

Con las ventas creciendo a ritmo exponencial, los mayores de sus 7 hijos ya incorporados de lleno al aprendizaje del oficio fabricar y despachar, fueron necesarios entonces 2 productores y de inmediato un tercero del doble de capacidad, la temible  FRIPACK DC12, también prototipo de la marca que incrementaba la capacidad de producción al triple en la mitad de tiempo.

El tesón y la perseverancia, y el permanente afán de perfeccionar,  pronto redundarían en el suceso comercial en que se transformó la marca. Abrió sucursales en las esquinas de Av. Lujan y S Derqui y Av 7 de Marzo esq. Salta en Santo Tomé, atendidas por sus hijos, lo que acrecentó ventas que hicieron necesarias nuevas inversiones en capacidad de producción y almacenamiento.
Instaló en el local su primer cámara frigorífica de alto rendimiento, una flamante modular marca “Miralles”, con panelas de aislamiento de poliuretano expandido, con 2 motores “Acmar-Metic” de 5 Hp de potencia, capaz de almacenar un volumen para entonces inusual de 15.000 lts de helado terminado.

Ya sobrepasado de trabajo y limitado por el espacio físico, concesionó las sucursales y delegó áreas en sus hijos. Adquirió entonces en el año 1979 su primer productor continuo de 300 lts hora marca “Fripack” multiplicando la producción ya con tecnología de primer mundo. Y abrió en la ciudad de Santa Fe la sucursal pionera de Bv. Pellegrini esq. 9 de Julio, lo que aún es el tradicional “Centro del postre helado” en la ciudad. Compró a Roberto Galetto el terreno de la esquina de 7 de Marzo e Iriondo y construyó allí en 1 año el primer edificio de Santo Tomé, y en el local de planta baja funciona desde hace 30 años la reconocida “Veneto Iriondo”.

Con la pequeña empresa funcionando organizada en compras y producción, ventas y distribución y despacho al público el locales de administración propia, encaró el ambicioso proyecto de construir de cero una fábrica dedicada de dimensiones que le garanticen desarrollo sostenido por los próximos 50 años.

Construyó en las afueras de Santo Tomé, en Av. Richieri 3450, una edificación que contemplaba una sala de elaboración para la cocción y pasteurización de las mezclas, el congelado en una línea de producción sobredimensionada y el almacenamiento en cámaras que duplicaban su capacidad actual, amén de los depósitos y oficinas para prever el crecimiento mencionado.

La sobre-dimensión duró poco. A través del tiempo, la familia creció hasta llegar a nueve miembros, con el nacimiento de cinco hijos y dos hijas. Todos ellos se incorporaron al negocio familiar a corta edad. Con la estructura de costos optimizada, la familia soportó inquebrantable crisis económico-financieras durante los años 80, abocados a la apuesta de construir una fábrica modelo en la región en su actual locación, siendo la tercera radicada en el entonces flamante proyecto de Parque Industrial en la localidad de Sauce Viejo. El 8 de Agosto de 1.988, 7 años después de iniciado el proyecto, se elaboró la primera partida de helados en la locación actual de la firma (8/8/88).

A partir de principios de los años 90, con la marca sólidamente establecida en el área, las inversiones en infraestructura y tecnología se multiplican. Las anterior superficie de frío de alto rendimiento (Cámaras frigoríficas) de 240 m3 franquean lugar a los actuales 3000 m3 y la inicial capacidad de producción de 600 lts por hora se transformaron en los actuales 5000 lts/h, con la reciente incorporación de 6 productores continuos “Hoyer - Tetra Laval de 600 lts/hr c/u y 1 productor continuo “Tecno Ice” de 1.200 Lts/Hr

Se construyen depósitos de amplias superficies, la sala de elaboración ajustada a las mas estrictas normas (HACCP), un laboratorio de control de calidad ejemplo en la zona, se adquiere y moderniza una impresionante flota de camiones para el transporte refrigerado de la mercadería y se construyen salones y oficinas con todas los actuales sistemas de comunicaciones.
 
En la creciente Santo Tomé, la firma adquiere el terreno de Av. 7 de Marzo casi Av. Lujan y construye allí el mayor negocio gastronómico de diseño hasta la actualidad en la ciudad, y monta la heladería-cafetería mas habitual de la zona, punto de referencia concluyente en la actualidad.

No bien comenzado el año 2000, Moisés muere de una corta pero muy cruel enfermedad. Con las riendas en manos de la segunda generación, la empresa encara en el nuevo siglo el ambicioso proyecto de reconvertir su imagen, comercialización y comunicaciones, transformándola en la moderna, ágil, actual y progresista del día de hoy.

Con la ayuda de su familia, el pequeño primer negocio de Moisés y Elvira se convirtió en la pujante empresa que nos enorgullece, modelo en nuestra región.

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